martes, 9 de marzo de 2010

Cada domingo Bob recoge (en realidad le apartan y él va a pagar por la entrega) su libro y dvd de la Segunda Guerra Mundial. A Bob le hace ilusión cada número. Reconoce que los pequeños documentales están llenos de lugares comunes e imágenes muy trilladas, pero los libros, esos sí que valen la pena: pasta dura, papel ligeramente laminado, fotografías con excelente resolución y todo a color. Bob no ha leído uno solo, los está reservando para cuando se mude de ciudad y no tenga nada qué hacer; sin embargo, es muy probable que esos libros terminen en el mismo lugar que sus otros miles: almacenados en cajas de cartón que apila en casa de su madre. Los videos los mira mientras hace remo. Aunque el último, no resistió verlo: su estado de ánimo no estaba para soportar quince minutos de imágenes de Auschwitz y otros campos de concentración.

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