lunes, 22 de marzo de 2010

A Bob le dan miedo las películas de terror. Desde que "El exorcista" le quitó el sueño cuando era niño, decidió no arriesgarse más.

martes, 16 de marzo de 2010

Bob sueña con ser entrenador de rugby.

domingo, 14 de marzo de 2010

Bob daría cualquier cosa por ser Jeff Lebowski, "The Dude" ("El Nota"). ¡Ay de tí, LeBobski!

martes, 9 de marzo de 2010

Bob acordó con el portero esconder un juego de llaves en el almacén para la basura de la primera planta. (El almacén es un armario ubicado en el pasillo de cada planta en el que, de lunes a viernes, los residentes depositan su basura --previamente separada-- para que el portero la recoja y coloque en los depósitos. Los fines de semana, el armario está cerrado). A condición de que no tiré basura durante los fines de semana, el portero accedió. Ahora Bob disfruta de las ventajas de salir a la calle sin llaves. Cuando regresa, únicamente abre el almacén, se hace espacio entre las bolsas de basura, descuelga las llaves del gancho (ingeniosamente colocado por encima del marco de la puerta), abre la cerradura del piso, empareja levemente la puerta o la abre de par en par a fin de evitar que el aire la cierre, regresa al almacén, vuelve a colgar las llaves, cierra el almacén y entra al piso. Bob no se cansa de hacerse la vida más cómoda.
Cada domingo Bob recoge (en realidad le apartan y él va a pagar por la entrega) su libro y dvd de la Segunda Guerra Mundial. A Bob le hace ilusión cada número. Reconoce que los pequeños documentales están llenos de lugares comunes e imágenes muy trilladas, pero los libros, esos sí que valen la pena: pasta dura, papel ligeramente laminado, fotografías con excelente resolución y todo a color. Bob no ha leído uno solo, los está reservando para cuando se mude de ciudad y no tenga nada qué hacer; sin embargo, es muy probable que esos libros terminen en el mismo lugar que sus otros miles: almacenados en cajas de cartón que apila en casa de su madre. Los videos los mira mientras hace remo. Aunque el último, no resistió verlo: su estado de ánimo no estaba para soportar quince minutos de imágenes de Auschwitz y otros campos de concentración.

lunes, 8 de marzo de 2010

A Fozzie le emociona que estudiemos Filosofía. Hace poco nos preguntó: '¿Filosofía de qué?', pues, ahora hay Filosofía de todo: Filosofía de la Medicina, Filosofía de la Ecología... 'Filosofía... así... sin más', le respondimos. Fozzie dice que esa es la mejor de todas las Filosofías. Que, en último término, las otras se desprenden de la etimología de la filosofía-filosofía: amor-a-la-sabiduría. Cualquier otro tipo de fórmula, por ejemplo, Filosofía de la Gastronomía no es otra cosa que el amor-a-la-sabiduría-del-arte-de-preparar-buena-comida.

Antes de irse, Fozzie nos platicó un dato curioso: el griego antiguo fue una de las lenguas finalistas en la elección del idioma oficial de los Estados Unidos de América. No tengo idea si eso es cierto o falso; pero cuando Fozzie lo puso así, pensé en que el inglés le ganó por una cabeza o que, simplemente, el griego fallo en la prueba de traje de noche.

Fozzie es un tipo gracioso.
Bob pasó dieciséis horas en la cama, no tenía para qué levantarse.

viernes, 5 de marzo de 2010

Lo normal es que Bob se levante alrededor del mediodía; cuando bebe no sale de su habitación antes de las tres de la tarde. Pero un día (qué digo día, una ¡mañana!), contra todo el orden del universo, se despertó a eso de las ocho. El milagro no fue gratuito: Bob tenía que llamar a las ocho y media a la clínica para agendar una cita con el médico esa misma tarde y no tener que esperar una semana. Como fuera, Bob estaba contento: no había tenido pesadillas (siempre lo asaltan después de las nueve) y estaba dispuesto a hacer rendir el día. Después de llamar, Bob prendió un cigarro, calentó leche en un vaso, le puso tres cucharadas de café soluble, tres cucharadas de azúcar, prendió el televisor y se sentó en el sillón azul.
Bob bajo al bar a tomar vino y leer el periódico como un señor.

martes, 2 de marzo de 2010

Hace un par de años Joaquín Sabina visitó la ciudad. Era el V aniversario de una importante biblioteca y organismo cultural. Sabina se presentó junto con un poeta madrileño en una sesión medio relajada, medio informal, que anunciaron como "Diálogos de medianoche". Bob asistió al evento acompañado de Fozzie; una amiga que trabajaba en la prensa le consiguió los boletos. Sabina llegó con casi una hora de retraso. El lugar se abarrotó. Al parecer, la velada transcurría en ese tono de cháchara: los presentadores desenfadadamente lanzaban versos y ripios. Bob, no pudiendo contener los versos que se agazapaban en su pecho, se levantó de pronto como expulsado de su lugar. Interrumpió. Tomó la palabra y pidió permiso para leer un par de poemas. Sabina, compartiendo la sorpresa de los presentes, le dijo que no: la intervención de Bob no estaba en el programa. Bob no recibió bien la negativa: se cabreó e increpó, entonces, al artista acusándolo de hipócrita. 'Ése Sabina que va por la vida de bohemio, de alternativo, de fresco y no puede separarse de su programa. Además, ¿qué se había creído? ¿Un maestro?' Bob estaba seguro que había asistido a una tertulia, no a una clase. Y en una tertulia, piensa Bob, hay espacio para el diálogo y la espontaneidad. '¡Bah! Si los poemas del tipejo otro eran una mierda... sólo estaba ahí, seguramente, porque se droga con Sabina...'

Bob platica que su intervención fue aún más escandalosa y polémica de lo que hubieran sido sus poemas. Fozzie, mientras tanto, se carcajeaba remolinándose en su asiento; la amiga de Bob, la periodista, maldecía el momento en el que invitó al poeta pamplonés. Bob todavía se alegra de haberle dicho sus cosas a aquél tipo; presume haber sido mencionado en la reseña cultural del evento de algún periódico de la ciudad.
Bob nos regaló un tinto, una cava y un turrón que encontró arrumbados en la terraza. Acerca del vino, Bob dijo que antes preferiría beber su pis; la cava es apenas potable, pero el turrón... el turrón sí que vale la pena: es de marca y lo anuncian en Navidad. Bob es un fresa.

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