miércoles, 24 de febrero de 2010

En tono burlón, Bob platica haber visto en la televisión un programa que afirmaba que, psicológicamente, había dos países en el mundo que permanecían en la minoría de edad: México y Turquía. Bob no supo explicar qué quería decir eso, apenas retuvo que era algo relacionado con algunos criterios de Jean Piaget. Después de unos instantes, le respondimos que habíamos leído algunas páginas de "El manual del peregrino" de 1935, y que los navarros no salían muy bien parados (especialmente Bob quien encajaba en más de uno de los rasgos asentados). Bob rió ante la ocurrencia mientras nos solicitaba una copia del pasaje.

Los navarros se visten con ropas negras y cortas hasta las rodillas como los escoceses y usan un tipo de calzado que llaman abarcas […] Gastan, en cambio, unos mantos negros de lana que les llegan hasta los codos, con orla, parecidos a un capote, y a los que llaman saya. Como se ve, visten mal, lo mismo que comen y beben también mal, pues en cadsa de un navarro se tiene la costumbre de comer toda la familia […] mezclando todos los platos en una sola cazuela, y nada de cucharas, sino con las propias manos; y beben todos del mismo jarro. Cuando los ve uno comer, le parecen perros o cerdos. Y oyéndoles hablar, te recuerdan los ladridos de los perros, por lo bárbaro de su lengua.

[…] Son un pueblo bárbaro, diferente de todos los demás en sus costumbres y naturaleza, colmado de maldades, de color negro, de aspecto innoble, malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud y enseñados a todos los vicios e iniquidades […].

En algunas de sus comarcas […] los navarros mientras se calientan, se enseñan sus partes, el hombre a la mujer, y la mujer al hombre. Además, los navarros fornican incestuosamente al ganado. Y cuentan también que el navarro coloca en las ancas de su mula o de su yeuga una protección, para que no las pueda acceder más que él. Además, da lujuriosos besos a la vulva de su mujer y de su mula. Por todo ello, las personas con formación no pueden por menos de reprobar a los navarros.


Al final, más vale ser chilango y menor de edad intelectualmente.

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