sábado, 6 de febrero de 2010

Bob desea que su hijo (si tiene alguno) sea un ávido lector. Para ello planea colocar una biblioteca en su casa y prohibir al pequeño si quiera acercarse a los libros. De esa manera, Bob espera producir el efecto contrario bajo la premisa de que: a los niños siempre les atrae más lo que les está prohibido. Ahora que, si para los 18 años el joven no ha cogido furtivamente los libros de su padre, Bob lo echará de la casa.

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